miércoles, 25 de mayo de 2016

Decrecimiento en un minuto.


Los cambios climáticos y desastres naturales

Cambio Climático

© Reuters/Akhtar Soomro
© Reuters/Akhtar Soomro

Cambio climático y desastres naturales

Los desastres naturales provocados por el cambio climático, ya sean de impacto repentino, como las inundaciones o los terremotos, o de impacto lento, como las sequías o los efectos del aumento del nivel de los océanos, pueden ser causa de desplazamiento y, en determinadas circunstancias, exponer las personas al riesgo de apatridia.  
El cambio climático está actuando como un multiplicador de las amenazas y vulnerabilidades existentes y empeorará la situación en aquellas partes del mundo que ya sufren altos niveles de presión sobre los medios de vida, la seguridad alimentaria y la disponibilidad de recursos.
Más de 30 millones de personas se vieron obligadas a desplazarse durante el 2012 a consecuencia de desastres naturales y esta tendencia podría intensificarse en la medida que los efectos del cambio climático se profundicen. Los cálculos actuales del número de personas que se verán obligadas a desplazarse por el  cambio climático y la degradación del medio ambiente para el año 2050 van de 25 millones a mil millones. 
En general, cuando el ACNUR tiene presencia y operaciones establecidas en un país que ha sido azotado por un desastre natural, el Alto Comisionado ofrece apoyo al gobierno y a las autoridades locales como muestra de solidaridad para contribuir a mitigar la emergencia humanitaria y apoyar los esfuerzos internacionales de socorro. En efecto, la presencia del ACNUR en localidades muy remotas y la ubicación estratégica de sus reservas de emergencia le permiten a la organización brindar asistencia humanitaria inmediata.
El ACNUR tiene la capacidad de responder en cualquier momento a una emergencia que afecte deforma directa a un total de hasta 500.000 personas. Esta capacidad de respuesta consta de cuatro componentes:
  • Dotación de personal en situaciones de emergencia: El ACNUR puede movilizar en un período máximo de 72 horas a más de300 funcionarios expertos en respuesta a emergencias.
  • Reservas para emergencias: Artículos como mantas, tiendas de acampar, lonas de plástico, bidones, juegos de cocina, entre otros, pueden ser enviados a cualquier lugar del mundo en un máximo de 24 horas.
  • Procedimientos expeditos internos de despliegue financiero: El ACNUR ha creado mecanismos para movilizar en cuestión de horas los recursos financieros indispensables para responder con rapidez y eficacia a las emergencias.
  • Sistema de alerta temprana y preparación, incluyendo la capacitación y el fortalecimiento institucional: El ACNUR ha creado programas de capacitación para emergencias de manera que contribuyan al fortalecimiento institucional y su capacidad de preparación y de respuesta en situaciones de emergencia. 

Fuente: http://www.acnur.org/t3/que-hace/cambio-climatico/

jueves, 12 de mayo de 2016

El trabajo y DSI

3. Relaciones entre trabajo y capital


La doctrina social de la Iglesia reconoce al trabajo, por su carácter subjetivo o persona, y que a la vez, es superior a cualquier otro factor de producción. Este principio vale, en particular, con respeto al capital. (cf D.S.I, 276)
En este sentido, la Iglesia declara que: “La doctrina social ha abordado las relaciones entre trabajo y capital destacando la prioridad del primero sobre el segundo, así como su complementariedad.

El trabajo tiene una prioridad intrínseca con respecto al capital: “Este principio se refiere directamente al proceso mismo de producción, respecto al cual el trabajo es siempre una causa eficiente primaria, mientras el ‘capital’, siendo el conjunto de los medios de producción, es sólo un instrumento o la causa instrumental” 
277.

En relación a la concepción del trabajo en a la Doctrina Social, se puede decir con seguridad que el capital es fruto del trabajo y facilita el trabajo. El hombre, a diferencia de los animales, es capaz de producir herramientas e instrumentos, que son capital, y se sirve de ellos para reducir el esfuerzo y mejorar la calidad de lo que produce con su trabajo.
Esto que la persona posea mayor valor que los simples medios de producción que han sido elaborados por él mismo para lograr un fin, no para que cobren mayor valor y se antepongan a su dignidad.
De igual forma, la encíclica Laborem Exercens expresa su punto de vista en este mismo tema de la siguiente manera: “El principio de la prioridad del «trabajo» frente al «capital». Este principio se refiere directamente al proceso mismo de producción, respecto al cual el trabajo es siempre una causa eficiente primaria, mientras el «capital», siendo el conjunto de los medios de producción, es sólo un instrumento o la causa instrumental. Este principio es una verdad evidente, que se deduce de toda la experiencia histórica del hombre”( N° 12)
El capital y el trabajo no son adversarios, sino complementarios, necesariamente se desarrollan en un proceso productivo en el cual están involucrados; pero que se debe distinguir la primacía del hombre por ser productor y creador del capital.
Por tanto, no se debe clasificar o considerar al hombre como un capital de trabajo; esto es un grave error, que en la actualidad sigue dándose. A raíz de eso, la Rerrum Nuvarrum sigue teniendo vigencia, pues las injusticias se siguen dando y la explotación es una realidad en muchas empresas privadas que ven el trabajo por el trabajo, como el mero hecho de adquirir ganancias e incrementar su productividad y sus utilidades al final de cada ejercicio. 

4. El trabajo título de participación 


Para la doctrina social de la Iglesia, la relación entre trabajo y capital se realiza también mediante la participación de los trabajadores en la propiedad, en su gestión y en sus frutos.
Implicar a los trabajadores en el funcionamiento de la empresa o de cualquier lugar de trabajo, supone un mayor compromiso por parte de estos; y al final se consigue una mejora en los resultados de ese trabajo que se vuelve armonioso por los efectos que se obtienen.
Es así, como la participación se concretiza en involucrar a los empleados en el proceso de la toma de decisiones. Que ellos sientan que se les valora en los puestos de trabajos, que son un elemento clave para la productividad.
De igual forma, el reconocimiento es algo que cualquier empleado busca cuando desempeña sus funciones. No es solo el rango salarial, es lo que les importa a los trabajadores, sino que muchas veces buscan más un trabajo que les motive.
Consiguiendo así una motivación en los empleados que al final se va a traducir en una mayor productividad para la empresa, y su realización como persona será mejor emocionalmente como también su crecimiento profesional, sea cual sea su trabajo.
Por tanto la gestión participativa supone la satisfacción por un lado de las necesidades de autorrealización de los trabajadores, y por otro la necesidad de solucionar los problemas que surgen en la empresa.
Formar parte de una empresa o de un grupo de trabajo cualquiera, no solo implica ir a la oficina cada día, sino que implica ser uno más de ese grupo; y esto es algo que los patronos deben tener en cuenta.
Seguir una estrategia en la que se promueva la participación de los empleados consiste en la intervención activa de los trabajadores a la hora de identificar, analizar ayudará a solucionar problemas, y sobre todo, a sentirse realizados en ese lugar de trabajo.
En la encíclica Gaudium et Spes considera que: “En las empresas económicas son personas las que se asocian, es decir, hombres libres y autónomos, creados a imagen de Dios. Por ello, teniendo en cuanta las funciones de cada uno, propietarios, administradores, técnicos, trabajadores, y quedando a salvo la unidad necesaria en la dirección, se ha de promover la activa participación de todos en la gestión de la empresa, según formas que habrá que determinar con acierto” (N° 68) 
De esto se comprende que el trabajo debe lograr que las personas encuentren un cierto nivel de igualdad, cuando menos la posibilidad de compartir las riquezas que nos corresponden a todos, como herederos de la tierra y de lo que hay sobre ella, esta característica del ser humano, lo hace semejante a Dios en su condición de hijo.
Por tanto, toda organización, empresa, cualquier lugar donde se genera un trabajo, debe implementar la participación activa del empleado como un ser humano pensante, con capacidad para lograr grandes éxitos en su trabajo y sobre todo, permitiendo que éste se sienta parte importante de ese trabajo.