lunes, 10 de abril de 2017

Café de la Ética- La ética en la comunicación

El mundo de la comunicación puede ayudarnos a crecer o, por el contrario, a desorientarnos. El deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado. Sin olvidar que quienes no acceden a estos medios de comunicación social –por tantos motivos-, corren el riesgo de quedar excluidos. Papa Francisco
Te esperamos en el próximo conversatorio la Ética en la comuniciación, martes 18 de abril. a las 17:30 en Café Libro.  Para mayor información escribir a secretaria@cepsic.ec


jueves, 6 de abril de 2017

Ética en la comunicación- Próximo Café de la ética

Ante la posibilidad de comunicarnos en breves palabras y ante la facilidad de hacerlo a través de las nuevas tecnologías, la ética debe estar presente en ese uso como mecanismo de autorregulación de los alcances de esta comunicación que aún no muestra todo su potencial.
Te esperamos en el próximo conversatorio la Ética en la comuniciación, martes 18 de abril. Para mayor información escribir a secretaria@cepsic.ec


miércoles, 5 de abril de 2017

La Ética en la comunicación.

"los medios de comunicación pueden ayudar a que nos sintamos más cerca unos de otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos". Papa Francisco.




jueves, 23 de marzo de 2017

El Peregrino

NUNCA ES TARDE. REFLEXIÓN DE PAGOLA PARA LA CUARESMA
No nos gusta hablar de conversión. Casi instintivamente pensamos en algo triste, penoso, muy unido a la penitencia, la mortificación y el ascetismo. Un esfuerzo casi imposible para el que no nos sentimos ya con humor ni con fuerzas.
Sin embargo, si nos detenemos ante el mensaje de Jesús, escuchamos, antes que nada, una llamada alentadora para cambiar nuestro corazón y aprender a vivir de una manera más humana, porque Dios está cerca y quiere sanar nuestra vida.
La conversión de la que habla Jesús no es algo forzado. Es un cambio que va creciendo en nosotros a medida que vamos cayendo en la cuenta de que Dios es alguien que quiere hacer nuestra vida más humana y feliz.
Porque convertirse no es, antes que nada, intentar hacerlo todo mejor, sino sabernos encontrar por ese Dios que nos quiere mejores y más humanos. No se trata solo de “hacerse buena persona”, sino de volver a aquel que es bueno con nosotros.
Por eso, la conversión no es algo triste, sino el descubrimiento de la verdadera alegría. No es dejar de vivir, sino sentirnos más vivos que nunca. Descubrir hacia dónde hemos de vivir. Comenzar a intuir todo lo que significa vivir.
Convertirse es algo gozoso. Es limpiar nuestra mente de egoísmos e intereses que empequeñecen nuestro vivir cotidiano. Liberar el corazón de angustias y complicaciones creadas por nuestro afán de poder y posesión. Liberarnos de objetos que no necesitamos y vivir para personas que nos necesitan.
Uno comienza a convertirse cuando descubre que lo importante no es preguntarse cómo puedo ganar más dinero, sino cómo puedo ser más humano. No cómo puedo llegar a conseguir algo, sino cómo puedo llegar a ser yo mismo.
Cuando escuchemos la llamada de Jesús: “Convertíos, porque está cerca el Reino de Dios”, pensemos que nunca es tarde para convertirnos, porque nunca es tarde para amar, nunca es tarde para ser más feliz, nunca es demasiado tarde para dejarse perdonar y renovar por Dios.
José Antonio Pagola.


lunes, 20 de marzo de 2017

¿Qué nos enseña la Doctrina Social de la Iglesia?

La enseñanza social católica tiene el valor de ser un instrumento de evangelización. Anuncia y actualiza el mensaje de Jesucristo en campos fundamentales de la vida del hombre.
Grandes temas de la doctrina social son: la familia, el trabajo, la vida económica, la política, la comunidad internacional, la protección del medio ambiente y la promoción de la paz.


miércoles, 15 de marzo de 2017

Solidaridad y Subsidiaridad

“El principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado” (Benedicto XVI, Carta encicl. Caritas in veritate, 58).


lunes, 13 de marzo de 2017

Doctrina Social de la Iglesia

La solidaridad no es un simple sentimiento de compasión por los males sufridos por tantas personas próximas o distantes. Es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien de todos y de cada uno, porque “todos nosotros somos verdaderamente responsables hacia todos” (Sollicitudo rei socialis, 38).
La solidaridad se presenta bajo dos aspectos complementarios: el de principio social – ordenador de las instituciones – y el de virtud moral – responsabilidad personal con el prójimo (CDSI, 193).